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La tesis de fondo

España como plataforma de entrada al mercado europeo

Si tu empresa latinoamericana quiere vender, contratar o invertir en Europa, la pregunta no es si establecerse aquí, sino desde dónde. Y hay razones concretas —no sentimentales— para que sea España.

Lo que se gana al entrar en la Unión Europea

Una sociedad constituida en España es, a todos los efectos, una empresa de la Unión Europea. Eso significa acceso pleno a las cuatro libertades del mercado único:

  • Libre circulación de mercancías: una vez despachadas a libre práctica, tus productos circulan por los veintisiete Estados miembros sin aranceles ni formalidades aduaneras interiores.
  • Libre prestación de servicios: puedes facturar servicios a clientes de cualquier Estado miembro sin establecerte en cada uno, con la mecánica del IVA intracomunitario y el VIES.
  • Libertad de establecimiento: abrir sucursales o filiales en otros Estados miembros con trámites simplificados y sin autorización previa.
  • Libre circulación de capitales: mover fondos entre Estados miembros sin restricciones cambiarias.

A ello se añade algo cada vez más determinante: acceso a los acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, a los programas de financiación europeos y a un marco regulatorio homogéneo en materias como protección de datos, propiedad industrial o marcado de productos.

27Estados miembros accesibles desde una sola sociedad
450 Mde consumidores en el mercado único
15convenios fiscales de España con América Latina
95 %de exención en dividendos de filiales cualificadas

Por qué España y no otro Estado miembro

1. El idioma no es un detalle: es coste

Toda la operativa —estatutos, contratos, escrituras, relación con la Administración tributaria, litigios— se desarrolla en español. Frente a implantarse en Países Bajos, Irlanda o Alemania, el ahorro no es solo de traducción jurada: es de curva de aprendizaje del equipo directivo, de errores por matices mal entendidos y de tiempo de dirección dedicado a supervisar algo que no se comprende del todo.

2. La misma familia jurídica

El derecho español y los derechos latinoamericanos comparten tradición continental y raíz común. Conceptos como sociedad limitada, capital social, junta general, administrador solidario o mancomunado, escritura pública o registro mercantil significan sustancialmente lo mismo a ambos lados del Atlántico. La figura del notario latino, inexistente en los sistemas de common law, funciona aquí igual que en tu país. Un empresario colombiano entiende una escritura española sin traductor conceptual; una limited liability company irlandesa exige reaprender la gramática.

3. La red de convenios más densa hacia la región

Quince convenios de doble imposición en vigor con países latinoamericanos, y once convenios bilaterales de Seguridad Social. Ningún otro Estado miembro de la Unión Europea tiene una cobertura comparable con la región. Eso se traduce en tipos reducidos de retención en dividendos, intereses y cánones, en reglas claras de reparto de potestad tributaria y en la posibilidad de que tus directivos desplazados no coticen dos veces.

4. El régimen de holding

La exención del 95 % sobre dividendos y plusvalías de participaciones cualificadas y el régimen de entidades de tenencia de valores extranjeros permiten que una sociedad española agrupe las filiales del grupo —europeas y latinoamericanas— con una carga fiscal muy contenida en el tránsito de los beneficios.

5. La ciudadanía europea en dos años

Es la ventaja que ningún otro país europeo ofrece a un latinoamericano: la nacionalidad española con dos años de residencia legal, sin renunciar a la de origen. Para el fundador o el directivo que se traslada, eso significa pasaporte de la Unión en un plazo que en Alemania o Francia se mediría en muchos más años.

6. Conectividad y husos horarios

Madrid es el mayor nodo aéreo entre Europa y América Latina, con conexiones directas diarias a prácticamente todas las capitales de la región. Y el huso horario permite solapar la jornada laboral con América y con Europa el mismo día, algo imposible desde Asia y difícil desde la costa este de Estados Unidos.

Dónde España no es la mejor opción

Conviene decirlo también. Si tu proyecto es puramente financiero y busca el régimen de holding más agresivo del continente, hay jurisdicciones con menor tributación nominal. Si tu operación es intensiva en distribución logística hacia el centro y norte de Europa, un hub en Países Bajos o Bélgica reduce costes de transporte. Y si tu negocio depende de un ecosistema tecnológico muy específico, la localización debería seguir al talento. Nuestro trabajo incluye decirte cuándo la respuesta no es España, aunque sea nuestro mercado.

Cómo se materializa

1

Definir la función europea

Qué va a hacer realmente la entidad española: vender, fabricar, contratar, tener participaciones o desarrollar tecnología. De ahí sale todo lo demás, incluida la documentación de precios de transferencia.

2

Elegir la estructura

Filial o sucursal, con o sin capa de holding, y con qué socio: la persona física o la sociedad del grupo. Se decide antes de constituir.

3

Constituir y habilitar

Constitución, alta censal, VIES, cuenta bancaria y certificados electrónicos. Con poder apostillado, sin necesidad de viajar.

4

Traer al equipo

Vía de residencia para socios y directivos, régimen de impatriados cuando encaje y contratación local del primer equipo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo vender en toda Europa desde una sola sociedad española?

Sí, y es precisamente la ventaja del mercado único. Para ventas a empresas, con el alta en el VIES facturas sin IVA a clientes de cualquier Estado miembro. Para ventas a consumidores finales, superado el umbral común de ventas a distancia, se gestiona el IVA de todos los países de destino desde una única declaración mediante la ventanilla única. Lo que sí hay que vigilar es no generar establecimiento permanente en otros Estados si acabas teniendo allí personas o instalaciones.

¿Es cierto que España tiene mucha burocracia?

Tiene una densidad de obligaciones formales alta: muchos modelos, relación electrónica obligatoria, depósito de cuentas, documentación de operaciones vinculadas. Lo que también tiene es un sistema muy digitalizado, donde casi todo se resuelve por sede electrónica sin colas ni ventanillas. La percepción de burocracia suele venir de no conocer el calendario, no de la dificultad de cada trámite. Con el cumplimiento externalizado y bien organizado, la carga real para la dirección es baja.

¿Tengo que trasladarme yo personalmente?

No necesariamente. Puedes ser socio y administrador de una sociedad española residiendo en tu país; solo necesitas NIE. Ahora bien, hay dos razones para valorar el traslado de alguien del equipo: la sustancia —que las decisiones se tomen efectivamente aquí refuerza la estructura frente a cualquier comprobación— y el hecho de que administrar la sociedad desde fuera puede atraer su residencia fiscal al país del administrador. Es una decisión que analizamos caso por caso.

¿Cuánto capital necesito para que esto tenga sentido?

Menos de lo que la gente supone. La sociedad limitada puede constituirse con capital reducido y los costes de constitución son moderados. Lo que sí hay que presupuestar con realismo es el coste recurrente: asesoramiento fiscal y contable, un domicilio con recepción efectiva de notificaciones y, si vas a contratar, el coste laboral real. Un proyecto que no puede sostener ese mínimo estructural probablemente todavía no está listo para implantarse, y preferimos decirlo antes que después.

Cuéntanos tu proyecto y te decimos por dónde se entra

Escríbenos con tu situación: dónde vives ahora, a qué te dedicas, si vienes solo o con familia y si detrás hay una empresa. Te devolvemos por escrito qué vía de residencia encaja, qué régimen fiscal te corresponde, qué plazos reales maneja cada trámite y cuánto cuesta, antes de que asumas ningún compromiso.

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