Permiso de Trabajo

Informe pericial en una inspección tributaria: valor probatorio y momento de aportarlo

Profesional con traje revisando un expediente de inspección tributaria

Un informe pericial en una inspección tributaria es un dictamen técnico que el contribuyente aporta para acreditar un hecho, un valor o una cifra que la Administración discute. No vincula a los inspectores, pero es un medio de prueba válido que deben valorar y motivar si se apartan de él, y su eficacia depende sobre todo de cuándo se presenta: lo ideal es hacerlo antes del acta o, a más tardar, en el trámite de alegaciones. Para un autónomo o administrador extranjero que se enfrenta a su primera inspección en España, conocer ese calendario es tan importante como el contenido del informe, y por eso conviene entender cómo funciona el peritaje en la defensa ante la inspección de la AEAT.

Qué papel cumple el perito en el procedimiento inspector

La inspección tributaria es un procedimiento de comprobación e investigación regulado por la Ley General Tributaria (LGT) y por su desarrollo reglamentario. En él, los actuarios solicitan documentación, formulan requerimientos y, al final, documentan el resultado en actas. El contribuyente no es un mero espectador: puede aportar pruebas, alegar y proponer documentos en los términos que la norma prevé. El informe pericial se integra ahí como prueba documental de parte. La LGT establece que quien hace valer su derecho debe probar los hechos constitutivos del mismo (art. 105 LGT) y remite a la normativa civil, incluida la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), para las reglas de valoración de los medios de prueba (art. 106 LGT).

Valor probatorio: qué se puede esperar y qué no

Un error habitual es pensar que el informe pericial «obliga» a la Administración. No es así. La LEC, que se aplica supletoriamente, dispone que los dictámenes periciales se valoran conforme a las reglas de la sana crítica (art. 348 LEC). Eso significa que el órgano que decide debe analizar el contenido, la metodología y la coherencia del informe, y explicar por qué lo acepta o lo rechaza. Un dictamen riguroso, documentado y neutral tiene probabilidades reales de influir; uno que se limita a repetir la tesis del cliente suele ser descartado.

Tres factores determinan su peso:

  • Cualificación y experiencia del perito en la materia concreta de la discrepancia.
  • Calidad de la documentación de apoyo: contratos, facturas, extractos, cuentas anuales y cualquier dato verificable.
  • Claridad metodológica: que un tercero pueda reproducir los cálculos y entender cada hipótesis.

Cuándo aportarlo: las fases que importan

Durante las actuaciones, antes del acta

Es el momento más favorable cuando la discrepancia es de valor o de hechos económicos. Si los actuarios tienen delante un informe antes de fijar su criterio, pueden incorporarlo a su propuesta o, al menos, motivar por qué lo descartan. Aportarlo temprano también evita la sensación de que se trata de una improvisación defensiva.

En el trámite de audiencia o de alegaciones

Antes de la propuesta de liquidación, el obligado tributario tiene derecho al trámite de audiencia (art. 99.8 LGT). Si se firma un acta de disconformidad, se abre un plazo de alegaciones ante el órgano que dictará la liquidación, que el reglamento de aplicación de los tributos fija en quince días. Es un plazo breve, por lo que el informe debe estar prácticamente listo cuando se firma el acta, o haberse encargado con antelación.

En la fase de recurso

Si la liquidación se impugna, el informe puede aportarse ante el tribunal económico-administrativo o, después, ante la jurisdicción contencioso-administrativa. Aun así, quien espera a esa fase pierde la oportunidad de evitar la liquidación, y en algunos casos se discute si un documento que pudo aportarse durante la inspección puede introducirse tarde. Por prudencia, conviene presentar la prueba esencial cuanto antes.

Qué tipos de discrepancias se resuelven mejor con un perito

  1. Valor de mercado de operaciones entre partes vinculadas, por ejemplo un préstamo o una cesión de servicios entre una matriz extranjera y su filial.
  2. Deducibilidad de gastos cuya necesidad o cuantía la Administración cuestiona.
  3. Imputación temporal de ingresos o gastos en ejercicios distintos.
  4. Valoración de bienes o participaciones aportados, transmitidos o recibidos.
  5. Reconstrucción de la actividad cuando la contabilidad es deficiente y se discute una estimación indirecta.

Ejemplo hipotético

Pensemos, solo como ilustración, en un profesional extranjero que presta servicios de consultoría desde España a través de una sociedad y factura a una empresa de su grupo en el extranjero. La inspección sostiene que el precio es inferior al de mercado y propone un ajuste. El contribuyente dispone de contratos y de facturas, pero no de un análisis de comparables. Un informe pericial que identifique operaciones similares con terceros, explique las diferencias de funciones y riesgos, y calcule una horquilla razonable de precios, permite discutir con datos. Si se aporta antes del acta, la propuesta puede incorporar ya esa horquilla; si se aporta después, habrá que convencer a un órgano que ya partió de otro criterio. Los importes y las circunstancias son inventados.

Cómo preparar el encargo con éxito

  • Delimite la pregunta: qué hecho o valor debe acreditar el perito, y no más.
  • Entregue todo el expediente, también lo desfavorable; un perito no puede ocultarlo y debe ser objetivo.
  • Coordine fechas con el abogado o asesor que lleva la inspección para ajustar plazos.
  • Revise el borrador para detectar errores de hecho, no para cambiar conclusiones.
  • Pida que el informe indique con claridad sus limitaciones y las fuentes empleadas.

Un informe que reconoce lo que no ha podido verificar gana credibilidad frente a uno que afirma todo con rotundidad. Y conviene recordar que el contribuyente conserva sus derechos de defensa en todo momento: la Administración es una parte más en la discusión técnica y debe motivar sus decisiones.

Relación con otras estrategias de defensa

El informe pericial no sustituye a la argumentación jurídica ni a la solicitud de aplicación de criterios favorables. Se combina con ellos. Si la controversia es puramente interpretativa, de poco servirá un dictamen económico; si es de cifras, resulta decisivo. En ambos casos, la elaboración de informes periciales tributarios debe ir de la mano de una estrategia procedimental definida desde el primer requerimiento.

La importancia de la coherencia con la contabilidad y las declaraciones

Un informe pericial no se evalúa en el vacío. Los inspectores lo contrastan con las declaraciones presentadas, con la contabilidad y con los requerimientos ya atendidos. Si el dictamen afirma algo que contradice lo que la sociedad declaró años atrás, tendrá que explicar por qué, y si no lo hace perderá credibilidad. Por eso, antes de encargarlo, conviene revisar con el perito la trazabilidad de las cifras: qué se declaró, qué se contabilizó, qué documentos lo respaldan y qué ajustes propone el informe. Cuando la contabilidad es deficiente, el informe puede suplir parte de esa carencia reconstruyendo la actividad, siempre indicando con transparencia las fuentes empleadas y las estimaciones realizadas.

También es recomendable que el informe responda de forma expresa a los argumentos que ya haya expuesto la inspección en diligencias o comunicaciones previas. Un dictamen que ignora el criterio administrativo parece desconectado del expediente; uno que lo analiza punto por punto, aceptando lo que sea correcto y rebatiendo lo que no, muestra objetividad y ofrece al órgano revisor una vía clara para modificar su posición.

Finalmente, conviene prever cómo se conservarán las pruebas. Los papeles de trabajo del perito, los datos recibidos y las versiones del informe deben quedar archivados, porque en una eventual revisión posterior el contribuyente tendrá que demostrar el origen de cada dato. Esa disciplina documental, aunque parezca burocrática, es una de las razones por las que los informes de profesionales con experiencia procedimental resisten mejor la contradicción.

Preguntas frecuentes

¿Puedo aportar un informe si ya firmé el acta?

Sí, en las alegaciones posteriores a un acta de disconformidad y, después, en el recurso. Pero cuanto más avanzado el procedimiento, menos margen hay para evitar la liquidación.

¿Está obligada la inspección a aceptar el informe?

No. Debe valorarlo y, si lo rechaza, motivar su decisión. Un informe sólido hace más difícil que se descarte sin razonamiento.

¿Quién debe encargar el informe?

El obligado tributario, directamente o a través de su asesor. Es una prueba de parte, distinta de la pericial designada por un tribunal.

¿Se suspende la inspección mientras se elabora?

No de forma automática. Los plazos del procedimiento siguen corriendo, y por eso conviene anticipar el encargo en cuanto aparece una discrepancia relevante.

Conclusión

El informe pericial en una inspección tributaria es un instrumento de prueba cuyo valor depende de su rigor y de su oportunidad. Presentado a tiempo y con una pregunta bien definida, ayuda a que la discusión se resuelva con datos. Si necesita asesoramiento sobre la estrategia global de su caso, puede acudir a la defensa fiscal con LRB. Y si su actividad en España descansa en una autorización por cuenta propia, le interesará repasar los requisitos del visado de trabajo por cuenta propia, porque una inspección también puede afectar a la acreditación de la actividad. Para casos de prueba contradictoria, la prueba pericial judicial amplía este esquema.

Luis Miguel Larriba, perito judicial acreditado